Los conejos, por instinto, tienden a ocultar el dolor, lo que puede dificultar detectar problemas de salud a tiempo.
Aprender a reconocer las señales sutiles puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y una complicación grave.
Algunas señales de alerta incluyen: pérdida de apetito, cambios en sus hábitos de higiene, falta de movilidad, rechinar de dientes, respiración acelerada o posturas encorvadas. También es común que se aísle o se muestre irritable.
Si notas alguno de estos signos, no lo ignores. El dolor puede estar relacionado con problemas dentales, digestivos o musculares, entre otros.
En la Clínica Veterinaria del Bosque podemos ayudarte a identificar la causa y darle a tu conejo el tratamiento que necesita para estar cómodo y saludable.




