Aunque a veces pasa desapercibido, el crecimiento excesivo de las uñas en perros y gatos puede causar molestias, dolor e incluso problemas de postura o movilidad.
Cuando las uñas tocan el suelo al caminar, generan presión sobre las articulaciones y pueden hacer que tu compañero camine mal o evite moverse.
En casos más graves, las uñas pueden encarnarse o romperse, provocando infecciones dolorosas. El corte regular, además de ser una práctica de higiene, es clave para prevenir lesiones y mantener su bienestar general.
La frecuencia ideal varía según el nivel de actividad y el tipo de superficie por la que camina, pero una buena señal de alerta es el clásico “clic clic” al andar sobre el piso.
En la Clínica Veterinaria del Bosque te ayudamos a mantener sus uñas en el largo adecuado de forma segura y sin estrés. ¡Una pequeña rutina que marca una gran diferencia!





